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Cruceros que acabaron en tragedia

El rescate del Viking Sky en aguas noruegas ha vuelto a poner sobre la mesa el tema de la seguridad en los cruceros. No seremos nosotros quienes animemos a nadie a privarse de la maravillosa experiencia que supone realizar uno de estos viajes por mar, aunque es justo advertir que los accidentes pueden ocurrir, como ilustramos en nuestra lista:

Royal Pacific (1992): colisión nocturna

Este crucero australiano navegaba por el Estrecho de Malaca (el paso de navegación más transitado del mundo) cuando, en mitad de la noche, fue embestido por un pesquero taiwanés.
El impacto fue tan grande que el Royal Pacific se fue a pique. 30 pasajeros murieron y los 500 supervivientes fueron rescatados por un barco ruso que navegaba por la zona.

Star Princess (2006): Fuego a bordo

Aunque no acabó en el fondo del mar, este lujoso buque que navegaba por aguas del Caribe puso el punto final a su periplo después de sufrir un pavoroso incendio en el puerto de Montego Bay (Jamaica) que se cobró la vida de un pasajero y causó numerosos heridos.
Al parecer, el fuego se originó en el balcón de uno de los camarotes, probablemente fruto de una colilla encendida. A causa de este desastre, la Organización Internacional Marítima aprobó un nuevo código para obligar a las navieras a suprimir materiales inflamables en lso camarotes.

Costa Concordia (2012): el capitán cobarde

Es tal vez el naufragio de un crucero más famoso de los últimos tiempos. El barco encalló en el islote de Giglio, frente a la costa italiana, por culpa de la negligente conducta de su capitán, Francesco Schettino, que después abandonó el barco dejando a los pasajeros a su suerte.
En el incidente perdieron la vida 30 personas y otras 2 desaparecieron.El barco permaneció varado durante meses, convirtiéndose en una atracción turística.

Carnival Triumph (2013): el crucero de la «caca» 

Así lo bautizó la prensa estadounidense: the poop cruise (crucero de la «caca»), aunque la cosa no es para hacer chistes. 

Un fuego en la sala de máquinas dejó al barco sin energía eléctrica durante días a la deriva en aguas del Golfo de México: no sólo dejó de funcionar el aire acondicionado, sino también el sistema de evacuación de residuos fecales. Los inodoros empezaron a expulsar heces y orina, convirtiendo los camarotes en un infierno.

Explorer of the Seas (2014): el barco de los enfermos

En enero de 2014 este crucero que navegaba por el Caribe logró un récord difícil de igualar: nada menos que 684 personas (630 pasajeros y 34 miembros de la tripulación) cayeron gravemente enfermos, con fiebre, vómitos y mareos.
El culpable del desastre fue un norovirus cuyo origen aún hoy se desconoce, que se fue transmitiendo entre el pasaje causando auténticos estragos.