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El Metro de Tokio y sus empujadores

Los empujadores del metro de Tokio. Una imagen curiosa pero habitual.
Si viajas a Japón y te embarcas en la aventura de moverte en el metro de Tokio prepárate para vivir una experiencia increíble. Millones de viajeros usan a diario los vagones del que es el metro más grande de toda Asia y el segundo del mundo después del de Moscú. 
Además de sus dimensiones (nada menos que 300 kilómetros de vías), el suburbano de Tokio se ha hecho famoso en el mundo por las imágenes de las aglomeraciones humanas que soporta durante las horas punta y por el trabajo de los «empujadores» cuyo objetivo es que los vagones viajen llenos de gente hasta los topes, descongestionando las estaciones.

Empujadores y otras curiosidades del metro de Tokio

No es broma. Cada año los centros médicos de la capital nipona tienen que atender a miles de usuarios del metro por contusiones y crisis nerviosas originadas en las terribles concentraciones de gente que se producen en los vagones y los andenes.
En algunos momentos la gente no cabe. Es entonces cuando entran en acción los funcionarios encargados de empujar y colocar a los disciplinados usuarios del metro, que aguardan su turno pacientemente, en cada uno de los vagones, como sardinas enlatadas.
Además de los empujadores, que son un mal necesario que debemos sufrir si decidimos viajar a Japón y meternos en el metro, existe el problema de los acosadores sexuales, o para ser más precisos, los «tocones» que se aprovechan de estas aglomeraciones para meter mano a las mujeres. Tanto es así que las autoridades han llegado a reservar en algunas líneas vagones de uso exclusivo para las damas.
Curiosamente, lo que no hay en el metro de Tokio son carteristas. Debe ser el único metro del mundo donde no existe este problema. Y es que la delincuencia callejera en Japón es casi inexistente.