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La Sirenita de Copenhague y su nuevo compañero Han

Han, el nuevo compañero de la Sirenita de Copenhague

La estatua de la Sirenita de Copenhague, uno de los monumentos más famosos y visitados de la capital danesa, no tiene por qué seguir triste en su pedestal, mirando a las aguas del mar Báltico, porque desde hace unos meses tiene un compañero: otra estatua, esta vez de un hombre (¿un «sireno» tal vez?) para que no se sienta sola. otro lugar que visitar en tu viaje a Copenhague.

Han, pues así se llama el metálico compañero de la Sirenita, tiene también cola de pez y reposa su cuerpo en una gran piedra, aunque en el puerto de la localidad de Elsinore, a unos 40 kilómetros al norte de la capital de Dinamarca.

La Sirenita es el gran icono de la capital de Dinamarca

Han, por fin un compañero para la solitaria Sirenita 

En lugar del bronce con el que fue creada la famosa y sufrida sirenita, para dar vida a Han se ha recurrido al acero inoxidable y a un curioso sistema hidráulico que permite a la estatua pestañear una vez cada hora, transmitiéndonos la sensación de que está realmente vivo.
En todo caso, su semblante es serio. Tal vez fuese esa la intención de los artistas que concibieron la obra, la noruega Ingar Dragset y el danés Michael Elmgreen, o puede que Han, a pesar de ser cien años más joven, se sienta tan solo como su compañera, cuya tristeza y languidez la han hecho famosa en toda Europa.

Si quieres visitar a esta curiosa pareja, tendrás que buscar vuelos a Copenhague, una ciudad elegante y asombrosamente viva, nada que ver con otras capitales nórdicas. El espíritu de los daneses es afable y hospitalario, que no se ven reflejados en la melancolía que destilan la Sirenita y su nuevo compañero Han.