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Mónaco, un destino con glamour

Mónaco, el glamour de la Costa Azul
El Principado de Mónaco es la joya de la corona la Costa Azul, un destino mítico, sinónimo de lujo y glamour. Uno de los llamados microestados de Europa, pequeño en extensión pero gigante en interés turístico y elegancia.
Casi todos los cruceros que recorren el Mediterráneo occidental hacen una escala en Niza ofreciendo a sus pasajeros la posibilidad de realizar una excursión de un día a Mónaco. Y es que el reclamo de este exclusivo rincón de la riviera francesa es muy poderoso.
  
Hablar de Montecarlo, también conocida como «La Roca», es evocar escenas de muchas películas y novelas, de la dolce vita y de mitos como Grace Kelly. En la parte más alta de la ciudadela, completamente peatonal y salpicada de restaurantes y comercios, se levanta el Palacio del Príncipe, residencia oficial de la familia Grimaldi, una de las casas reales más conocidas del mundo. A solo unos pasos podemos ver la Catedral, el Museo Oceanográfico y los bellos jardines que se descuelgan hacia el mar. 
Altos edificios, magníficas villas, lujosas embarcaciones amarradas en el puerto son el paisaje que conforma La Condamine, y un poco más allá, el Grand Casino, punto de encuentro de celebrities y millonarios de todo el mundo, un lugar que ha sido escenario de muchas historias de ficción y algunas reales. Una visita obligada incluso si no estás dispuesto a jugarte un solo euro. Al fin y al cabo, se trata de disfrutar del ambiente de uno de esos lugares legendarios de los que hemos oído hablar tantas veces.
Pero para muchos, Mónaco evoca otras sensaciones: la velocidad, la emoción y el rugido de los motores  del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, que se disputa sobre un circuito urbano conformado por las calles principales. Sin duda el evento más destacado en el calendario de la ciudad.
Sea cual sea el motivo de inspiración, viajar a Mónaco es una experiencia apasionante que no te puedes perder.